Buñol la Tomatina, una batalla internacional

Buñol la Tomatina, una batalla internacional. Desde 2002 está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, fiel reflejo de la popularidad y trascendencia que tiene este evento. Cierto es que mientras otras fiestas necesitan siglos para alcanzar esa notoriedad, la Tomatina lo ha hecho en unas pocas décadas.

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Según la versión oficial, esta peculiar e incruenta batalla consistente en lanzarse tomates unos a otros en un recinto cerrado, surgió como fruto del ímpetu de unos jóvenes que estaban viendo la procesión de Gigantes y Cabezudos. Irrumpiendo en el desfile, derribaron a uno de los participantes, quien se enfadó en grado superlativo y empleó todo lo que tenía a mano para lanzarlo contra los causantes de su desgracia. La casualidad quiso que hubiera por allí un puesto de frutas y verduras y todos tuvieron la oportunidad de descubrir las virtudes de los tomates como proyectiles.

A pesar del enfado, no lo debieron pasar mal, ya que, al año siguiente, de forma voluntaria y llevándose tomates de casa, los más jóvenes repitieron el incidente, hasta que las fuerzas de orden público detuvieron esta batalla. Las autoridades de entonces no consideraban oportuno que la batalla de tomates se convirtiera en tradición, por lo que la prohibieron durante unos años. Quién desafiara las normas, se arriesgaba a ser detenido. Y hubo detenidos, porque la voz del pueblo, cuando se alza, es poderosa. De este modo, primero se levantó la prohibición y, con los años, se institucionalizó Buñol la Tomatina, que en la actualidad está organizada por el Ayuntamiento de Buñol.

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Mucho ha llovido, pero cada último miércoles de agosto (este año el día 28) y durante una hora miles de personas se lanzan tomates unos a otros. Porque Buñol la Tomatina es eso y no otra cosa: una incruenta batalla entre amigos o contra desconocidos que llegan de los cinco continentes.

Para acceder al recinto, hay que estar en posesión de una pulsera identificativa, que puede adquirirse presencialmente, on line o vía agencias de viajes autorizadas, pero siempre de forma anticipada. Una vez dentro del recinto, se espera a que lleguen los camiones cargados con toneladas de tomate (normalmente procedentes de la comarca castellonense de la Plana Baixa). A las 11 suena una carcasa, los tomates son distribuidos entre los participantes y a partir de ahí…las paredes, el suelo y las personas se tiñen de rojo, al mismo tiempo que la adrenalina se dispara en los participantes.

A las 12 suena otra carcasa y la batalla finaliza automáticamente. Y da lugar al milagro. El mar rojo que hay en las calles y plazas del recinto desaparece. Los participantes, con la misma rapidez se quitan el tomate de su cuerpo y se cambian de ropa. En apenas unas horas, no hay rastro de los tomates, pero sí de la Tomatina, ya que el ambiente lúdico continúa, y se organizan fiestas post tomatina, del mismo modo que las ha habido previamente al acto principal.

Existen una serie de reglas para garantizar la seguridad y la diversión durante la batalla. Así, antes de lanzar un tomate, conviene aplastarlo; hay que mantenerse a una distancia prudencial de los camiones que van distribuyendo la munición; hay que beber mucha agua y moderar el consumo de alcohol; no se pueden lanzar tomates ni antes de las 11 ni después de las 12; no se pueden romper camisetas (lo que de verdad ocurre es otra cosa, pero es por accidente, seguro) y se deben atender siempre las indicaciones de la organización.

Tomatina Infantil

La verdad es que el recinto de la Tomatina no es un lugar adecuado para los niños. Por eso el sábado anterior al último miércoles de agosto (este año el sábado 24) se organiza la Tomatina Infantil, donde los chicos y chicas de entre 4 y 14 años se lanzan 6.000 kilos de tomate en un espacio protegido. Los padres, detrás de las vallas que delimitan el recinto, animando y sacando fotografías. Y teniendo preparada una muda para el participante, que seguro que se lo habrá pasado en grande.

La verdad es que visitar Buñol siempre vale la pena, se coincida o no con la Tomatina. Se trata de una población muy bien comunicada, apenas a 40 kilómetros de Valencia, con un rico patrimonio y un entorno natural espectacular.

Para los amantes de la historia, el casco antiguo de Buñol es un ejemplo de conservación. Una serie de estrechas callejuelas que generan preciosos rincones que han servido de inspiración a multitud de pintores.

Castillo Buñol la Tomatina Castillo Buñol la Tomatina Castillo Buñol la Tomatina

La ciudad está dominada por su castillo. De origen musulmán, está en un buen estado e incluso es uno de los pocos castillos habitados, ya que dentro del recinto amurallado existen viviendas. El castillo hoy en día acoge el museo arqueológico de Bunyol y el punto de información turística. Igualmente encontraremos la Iglesia del Salvador, que alberga el Museo Etnológico, y el Palacio Gótico, del cual se conserva la Sala del Oscurico, que se usa como sala de exposiciones y conciertos. Al sur del castillo se adivina la que se conocía como huerta del castillo, antigua zona de cultivos para abastecer a los moradores del recinto fortificado.

El agua es el gran protagonista en los alrededores de Buñol. Parques, ríos, fuentes y manantiales pueblan esta extensión de terreno caracterizada por una espectacular explosión de la naturaleza. Uno de sus rincones emblemáticos es la Cueva Turche, caracterizado por su lago y por la cascada que se precipita desde lo alto de la pared de rocas. En general, todo el término de Buñol es perfecto para realizar actividades en contacto con la naturaleza: Rapel, escalada deportiva, coaching con caballos, paintball, senderismo, tirolina… y muchas más.

https://turismolahoya.buñol.es 

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